lunes, agosto 17, 2009

Diario de campo

Modos de contar

DE CAMINO A ANDES

Eran las 2:00 pm yo salia a carreras de mi casa; a las 3 salia mi bus para Andes; el tiempo pasaba entre organizar las ultimas cosas de la casa, tratar de recordar ese algo que siempre se queda y comprar alimento para el camino.

Ya en el bus me tocó de pie como es usual, pero sentados habían personajes mucho mas cansados que yo, en la esquina podía ver como dos adolescentes se besaban afanosamente y del otro lado quizá su madre gritando que se bajara que ya habían llegado, en frente una anciana con un costal de unos 10 kilos, con manos tan ajadas y mirada tan triste que sentía pena de esta cultura donde los viejos no son mas que un estorbo.

En media hora ya estaba en el centro de Medellín, a 5 minutos de coger un nuevo bus que me llevaría esta ves a la terminal donde por fin estaría un poco mas cerca de casa. Un hombre se me acercó a pedirme una moneda y no pude hacer mas que eso que tanto me reprochan mis amigos; quedarme mirándolo, tratando de descubrir que hay mas allá de esa ropa gastada y mal oliente, de esos ojos llorosos y profundos, ahí donde en las noches cuando logra soñar llega con toda emosión, ahí donde un día estuvo, en ese lugar tan bello donde todo es amor y no hay ni traquetos*, ni trabucos, ni viejas piquiñas, ni siquiera idiomas que nos hagan diferentes, allá donde negros, mulatos, zambos, blancos y mestizos son de una misma piel, allá donde los ideales no sobrepasan al otro, allá donde no huele a rosas pero tampoco a humedad, allá donde la riqueza produce tranquilidad y la pobreza felicidad. Depronto alguien me empujo y él huyo, tal ves de mi impulso por conocerlo o quizá porque había perdido tiempo de ir a pedirle a otro.

Camine por el parque de San Antonio hasta llegar al exito y aborde el vehículo, tan pensativa, tan torpe, como siempre buscando hacer irreales los imaginarios de maldad de la gente de la calle, de encontrar una sonrisa amable de alguien que ya se le olvido como lo hacía.

En una terminal de transporte se ven tatas historias, no es en un cementerio donde hay mas energías, es en una terminal, las gente viene y va, dejando algo de sí en los espectadores de su debut, de su primera y quizá ultima puesta en escena delante de esos ojos ansiosos que esperan ver pronto el paisaje de su tierra natal, como en mi caso.

*términos
http://html.rincondelvago.com/parlache.html

domingo, agosto 16, 2009

Diario de campo

Modos de contar-crónica.

CAMINATAS DE JUVENTUD.

en muchas de las expresiones de la jerga popular se escucha la frase "recordare es vivir".

marina vargas, una mujer de 51 años, con dos hijas, oriunda de San Bartolo, Jardín-Antioquia, recuerda así como cuando los oradores cantaban las proesas de batallas y héroes, con ese sentimiento nostálgico que se asemeja a la tristeza pero se parece mas a la alegría.

"eran tiempos diferentes, yo era mas joven, mas arriesgada, menos miedosa y con un ánimo y unas fuerzas para caminar envidiables". Luzma como le dicen sus hijas mientras cuenta su historia dibuja en su rostro una enorme tranquilidad, pues ella
aclara todo el tiempo que eran paseos muy sanos, aunque financiados por unos cuantos pesos que Jose Anival, su primo, le robaba al tío de su negocio de venta de petróleo, sin contar que el fiambre constaba de una pasta de bocadillo con una media de aguardiente.

En el año de 1973 Marina, emprendía viajes de catorce horas a pie, de Andes a Támesis; pasando por Buenos Aires y Río Frío, "los paisajes eran hermosos, pinos frondosos y una selva tan hermosa como virgen, utópica en estos tiempos". por las noches ya en el pueblo, los tres amigos de paseos y caminatas; Jose Anival, Margarita y Marina salían a bailar, pero como ella misma lo dice, no bailaban, brincaban a ridmo de rocanroll, "las cosas no eran como ahora, no se necesitaba técnica solo estar alegre y sentir la música".

Atrás quedaron ya esos tiempos en los que para desayunar caminaban errantes durante horas esperando encontar conocidos o almas caritativas que les dieran de comer, lejos esta el cansancio de un viaje de sábado a domingo solo para tener un momento de diversión con sus amigos, en el recuerdo quedaron las idas a los ríos a sabiendas de que ninguno sabia nadar, y en las historias quedaran esos amigos inolvidables.


sábado, agosto 15, 2009

Diario de campo


Modos de contar
Poema a dos enamoradas

su cuerpo desnudo sobre el sofá me estemesió, mejillas rojas y juveniles, labios carnosos y seductores, pezones rosados y senos aunque alejados de su forma naciente; tan bellos y tan gastados. todo su cuerpo era parte de ambrosía para mí, su diosa, todo su yo, inundado de temores, miedos y traumas.